Núria Risco 

Optometría y terapia visual

Tratamientos para el desarrollo motor

Terapia del movimiento rítmico

La terapia del movimiento rítmico se basa en unos ejercicios rítmicos y suaves que se hacen tanto de forma activa como pasiva y que consiguen mejorar el tono muscular o relajar las tensiones y espasticidades. Los movimientos rítmicos del bebé hacen que las diferentes partes del cerebro se conecten y consigan así una madurez cerebral. Con los ejercicios se crea una estimulación vestibular que incrementa el tono de los músculos extensores, lo que genera que el bebé aumente el tono muscular y pueda levantar la cabeza y su tronco, por ejemplo.  

Este entrenamiento por si solo consigue la integración de los reflejos, pero podemos conseguir la integración de los mismos de una manera más rápida al trabajar con ejercicios isométricos. Es interesante poder trabajar estos ejercicios con los bebés, ya que así llevamos a cabo una labor preventiva y ayudaremos al bebé en su desarrollo neurológico y motor.

Integración de reflejos primitivos

El tratamiento consiste en imitar los movimientos que hace el bebé para integrar los reflejos en el momento que le toca, restablecer conexiones neurológicas, mejorar el equilibrio y el control postural.

Por ejemplo, si un niño no puede separar el movimiento de la cabeza del movimiento del cuerpo, muy difícilmente podrá separar el movimiento de la cabeza del movimiento de los ojos. Eso nos da automáticamente una inmadurez en los movimientos oculares que nada tienen que ver con los músculos, sino con el desarrollo motor fino.

Por tanto, en el tratamiento de reflejos primitivos vamos de lo grueso a lo fino.

Tratamiento de los problemas de lateralidad

La terapia se basa en la reorganización neurofuncional, que desbloqueará el desarrollo del individuo, organizando su sistema nervioso y aprovechando las posibilidades de regeneración del sistema nervioso (neuroplasticidad).

Con la maduración del sistema nervioso resolveremos todos los síntomas de la lateralidad cruzada, las dificultades de atención, la organización del espacio temporal, los problemas emocionales, la autoestima y, como consecuencia, las barreras escolares.

Los ejercicios propuestos, en caso de lateralidad cruzada, recapitulan la aparición de los primeros movimientos durante las distintas etapas, adquiriendo habilidades no conseguidas antes. Es como una segunda oportunidad; con la estimulación conseguimos nuevas vías y un sistema nervioso organizado.