Núria Risco 

Optometría y terapia visual

Problemas visuales producidos por un daño cerebral

Hablamos de lesiones cerebrales adquiridas cuando el cerebro sufre un daño de forma espontánea. Pueden ser internas (accidentes cerebro-vasculares, tumores, etc.) o externas (traumatismos craneoencefálicos).

La lesión cerebral adquirida puede inducir muchas consecuencias visuales. Las alteraciones binoculares como la diplopía (situación muy frecuente en estos casos), provocan en el paciente un estado de frustración, que se agrava por la solución que se les suele dar: taparse un ojo. En diversas ocasiones, existen otros síntomas visuales que pueden pasar desapercibidos, incluso para el propio paciente, por lo que no recibirán una atención específica.

Tareas cotidianas como leer, conducir o pasear se hacen difíciles para este tipo de pacientes que ven su vida truncada al no poder realizar las actividades que hasta el momento de la lesión podían llevar a cabo sin problemas.

En muchas ocasiones, estos síntomas (sobre todo, en los traumatismos cráneo-encefálicos) son difíciles de interpretar por los diferentes especialistas, ya que no existen evidencias físicas que puedan corroborar la existencia de su sintomatología, que en muchos de los casos están relacionados con el sistema visual (problemas espaciales, falta de concentración, de memoria, etc.)

Síntomas de los problemas visuales producidos por daño cerebral
  • Estrabismo o desviación elevada: sintomatología: posible visión doble, problemas de localización espacial, problemas de concentración
  • Dificultades en ver en profundidad (visión tridimensional): como resultado, dificultades en la conducción o realización de deportes.
  • Visión borrosa de lejos y / o cerca.
  • Pérdidas de campo visual: dificultades en la conducción.
  • Dificultades en seguir un objeto en movimiento debido a problemas oculomotores, lo que ocasiona dificultades en la lectura.
  • Baja comprensión, memoria, problemas espaciales, problemas del procesamiento de la información visual.
  • Posturas anómalas de la posición de la cabeza y / o cuerpo, sensación de pérdida de equilibrio, mareos, náuseas, sensación de movimiento de los objetos, debido al desplazamiento de la línea media visual.
  • Baja sensibilidad al contraste o excesiva sensibilidad a la luz (fotofobia).
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